El fin antepasado invité a un par de amigos a mi casa. Andaba haciendo mandados por San Francisco así que paré en el Super 99 a comprar algunas cosas de picar.
Al entrar vi la fila enorme en la caja, pero seguí buscando lo que necesitaba. Pensé que me tomaría más tiempo moverme a otro supermercado y ¿qué pasaba si ese también tenía filas largas? Sólo necesitaba unas cuantas cosas y estaba con mi hermano. Así que el empezó a hacer la fila mientras que yo buscaba los ingredientes que me faltaban.
Cuando regreso a la caja con mi canastita, mi hermano sigue en la fila en casi el mismo lugar donde lo dejé. Había personas con carretillas llenas enfrente de nosotros. La gente estaba haciendo su supermercado de la quincena así que ya se lo imaginarán. Sólo había 2 cajas habilitadas y la caja rápida no era una de ellas. ¿Cuál es la gracia de tener una caja rápida y no brindar el servicio del mismo?
Estuve alrededor de 10 minutos (sin contar el tiempo que mi hermano estuvo haciéndola) en fila para comprar 5 cositas. Si hay más cajas disponibles y gente esperando en fila, ¿por qué no ponerlas a funcionar? No creo que la respuesta haya sido por falta de personal, ya que vi una señora sentada en una de las cajas deshabilitadas. En verdad no sé qué estaba haciendo.
Empecé a considerar dejar lo que estaba llevando y buscarlo en otro supermercado. Pero nuevamente pensé que moverme me tomaría más tiempo. Además, ya estaba en la fila.
Después de estar observando y preguntándome ¿por qué no hay más cajas habilitadas?, pude captar la respuesta: estaban haciendo cambio de turno. Lo que no pude entender es ¿por qué debe haber cajas inhabilitadas por tanto tiempo? ¿Por qué la cajera del 1er turno no espera a que llegue la del 2do para retirarse?
No le di más vuelta al asunto hasta que llegó este fin de semana y nuevamente me encontré haciendo fila largas (no necesariamente en longitud, pero en tiempo). Le había prometido un dulce a un amigo que cumplía años. Tenía que ir a comprar un par de ingredientes que me hacían falta…4 para ser exacta: bizcocho, leche condensada, café y helado de vainilla.
Primero fui a Momi de El Dorado. Allí tienen el sistema de tomar un tiquete con un número. No pensé que me iba a demorar tanto en sólo pedir media plancha de bizcocho. Me tocó el número 14. Cuando llegué iban por el 3. Y en los más de 10 minutos que estuve allí parada, me pude percatar del porqué de la demora.
Había 2 chicas atendiendo y una sólo cajera. Las chicas van a la caja donde está el botón para adelantar la pantalla con el número que están atendiendo, toman el pedido del cliente, empacan el producto, despachan y luego van donde la cajera para decirle a quién cobrarle qué y hasta que la cajera no empiece a atender a la persona, la joven no continúa con el siguiente cliente.
La caja está ubicada en una esquina del mostrador de dulces. Esto produce una aglomeración de clientes tratando de pagar más algunos otros que por alguna razón decidieron pararse cerca de la caja a esperar que llamen su número. ¿No sería más rápido tener una fila como en las cafeterías donde el cliente entra, hace su pedido, se lo despachan y a la final de la fila hay una caja (o más) donde le cobran al cliente?
Luego fui al Riba Smith de Transístmica a buscar las otras 3 cosas que me hacían falta. Nuevamente me encontré con unas filas largas de gente con carretillas llenas. Parecido al fin de semana anterior, sólo que aquí todas las cajas MENOS LA CAJA RÁPIDA estaban habilitadas. La señora enfrente andaba más desesperada que yo. Ella sólo llevaba un jugo de toronja en sus manos.
La persona que estaba pagando era uno de los que llevaba la carretilla llena. A la hora de pagar, tenían un problema con el sistema de tarjeta. La cuenta del señor era más de $100 y no tenía ese monto de efectivo en sus manos. Llegó la supervisora, intentaron pasar la tarjeta por 3ra vez. La supervisora se llevó al señor para tratar de pasar la tarjeta en otra caja. Mientras, la fila se iba haciendo más larga y la señora con el jugo de toronja y yo seguíamos esperando, y la cajera sólo miraba al horizonte esperando que regresara el señor con el pago.
El señor terminó teniendo que sacar dinero del cajero. Al pagar, la cajera se disculpó con él por los inconvenientes. Esa fue la única disculpa que oí. Nunca escuché una disculpa al resto de las personas que estaban esperando en fila.
Mientras que pagaba, la supervisora regresó a preguntarle a la cajera si el señor le había dicho algo. La cajera le dijo no. Es cierto que no le dijo nada, pero el que el cliente no diga nada, no significa que salga del local satisfecho. Muchas veces, estos son los que más insatisfechos salen.