Hace varios meses mi novio rayó el vidrio de su reloj. Fue el primer reloj que compró el mismo con su propio dinero de su primer trabajo. Ya que tenía un valor sentimental, el primer lugar que visitó para arreglarlo fue donde lo compró: El Tiempo.
El joven nos atendió muy amablemente y nos dijo que le tomaría los datos y el modelo del reloj para cotizarle el vidrio. Una vez tuvieran la cotización, lo llamarían para informarle y así decidir si dejar el reloj o no para la reparación. Preguntamos por un estimado de precio y el joven dijo que puede estar como a unos $80.
Pasaron los días…mejor dicho, las semanas…y no recibió ninguna llamada. También habían anotado su correo electrónico, pero tampoco tenía ningún mensaje por ese medio. Un día que andábamos paseando por Multiplaza decidimos ir a preguntar qué había pasado que no se habían comunicado. El mismo joven nos atiende y luego de buscar la hoja de escribió los datos del reloj en un archivero, vimos que la hoja simplemente fue archivada y ya.

El joven se comprometió el mismo hacer las averiguaciones y llamaría al día siguiente. Efectivamente, llamó al día siguiente. La llamada fue para avisar que para hacer la cotización había que dejar el reloj para que el técnico viera si tenía en inventario. Y si no tenía, tendría que mandarlo a pedir de afuera. Si este era el caso, podía demorar unos 3 meses, o más. Todo esto, yo no entendía (ni tampoco he logrado entender ahora) ¿para qué necesitan el reloj físicamente para cotizar el vidrio? ¿con el modelo del reloj no saben el tamaño de vidrio que usa? Si alguien tiene la respuesta, le agradezco que me saque de la duda.
¿Es necesario que el técnico se quede todo ese tiempo con el reloj sentado en su oficina? ¿Qué pasa si el reloj se pierde o se lo roban? La respuesta del joven era que confiáramos en él que el reloj no se perdería. Nunca nos pudo garantizar de que si se perdía, se harían responsables.
Hace unas semanas andábamos nuevamente por Multiplaza y mi novio decide averiguar personalmente sobre la reparación del vidrio y volvemos a entrar a El Tiempo. El mismo joven nos explica nuevamente el “nuevo” proceso diciéndonos que la primera vez nos explicó mal, que ese procedimiento es para otras piezas y no para vidrios. Le pregunté todas las interrogantes que mencioné anteriormente. Además, de cómo era posible que uno se tenía que quedar un tiempo indefinido sin el reloj, en vez de sólo entregar el reloj cuando el vidrio estuviera disponible. En pocas palabras, la respuesta que recibí era que ese el proceso.

Mi novio iba a dejar el reloj. En su cabeza estaba que este era el único lugar que le podía arreglar su reloj. Mientras esperábamos a que le tomaran la información para entregar el reloj, había un cliente venezolano quejándose por algo de un cambio de batería. Escuché al venezolano decir justo lo que estaba en mi cabeza en el momento: Jamás compraré un reloj en este lugar. ¿Cómo puede ser que cobran tanta plata por un reloj y no tengan un buen servicio para los mismos?
Seguí tratando de convencer a mi novio de que buscáramos otro lugar. No podía ser que este fuera el único lugar que arregla vidrios de relojes. ¡Lo convencí! Subimos a Laguna Bay donde estaba el técnico en su puesto. Hicimos la consulta y le mostramos el reloj. El señor cambió el vidrio por $10 y la entrega fue el día siguiente.
Moraleja: Cómo consumidores, nos debemos de informar. No ir al primer lugar que se nos ocurre y ya. Debemos de investigar precios y calidad ya sea tomando experiencias ajenas como experiencia o yendo uno mismo a distintos proveedores del servicio o producto que estemos buscando. No sólo debemos tomar en cuenta el servicio o producto que estamos interesados en el momento, sino también el servicio post-venta y garantías que ofrece el local. Si no estamos contentos con lo que nos está ofreciendo un proveedor, busquemos otro.